El texto objeto de nuestro comentario se titula “Constructores de Personas” y se trata concretamente de un artículo de opinión publicado en un periódico. Su autora fue la psicóloga y orientadora de Secundaria Eugenia Jiménez Gallego. En éste se critica a aquellos padres que se exceden a la hora de dar todo lo que desean sus hijos, puesto que debido a esto los están educando mal y creen que en la vida se puede tener todo lo que quieras y que no cuesta ningún trabajo conseguirlo.
En este artículo se pueden encontrar múltiples ideas: la primera de ella y la más preocupante desde mi punto de vista es aquella que habla sobre la “Generación Ni-Ni”. Este grupo abarca a todos los jóvenes que no han dado ni un palo al agua en su corta existencia y que quieren vivir toda la vida a costa de sus padres. Sus pobres padres van a hablar con la orientadora del instituto para quejarse, ya que no saben porque sus hijos son así puesto que siempre le han dado todo, he aquí el problema. A un niño para poder educarlo bien hay que negarle cosas para que aprendan que no todo se consigue de una manera fácil, sino con esfuerzo y constancia, y una vez que han sido conseguidas con tesón se aprecian y valoran más porque son el fruto de nuestra dedicación y entrega. Un aspecto que me llama muchísimo la atención, es que estos señores y señoras les dan pena sus propios hijos porque según ellos tienen que madrugar. ¿Creéis que les tienen que dar pena por esto? Yo creo que no, los que si dan bastante penas son nuestros abuelos que no pudieron estudiar e incluso algunos de nuestros padres, puesto que tenían que trabajar desde muy pequeños para ayudar a sus padres a sacar su familia adelante. Eso sí que es una verdadera pena, ya que hoy en día, en pleno siglo XXI muchos abuelos no saben ni leer ni escribir. Otro aspecto que se puede apreciar en el texto, es que la autora nos narra su propia experiencia personal. Ella fue educada como cualquier niño/a de los setenta. Esos niños, es decir, nuestros padres, estudiaban (la mayoría), pero sabían poner y quitar la mesa, fregar los platos, hacer las camas y un sinfín de cosas más que hacían sin rechistar puesto que sabían que como se quejaran se iban a llevar alguna que otra “torta”, cosa que no quiere decir que estuvieran maltratados ni nada por el estilo, simplemente era uno de los métodos que se utilizaban para educar a los niños de una forma adecuada para que llegasen a ser una persona con educación y respeto. Según Eugenia, su padre era un adelantado para su época porque ayudaba a su esposa en el arreglo de los niños y cosas por el estilo. Una idea que se observa es que los padres de hace unas cuantas décadas te corregían en todos los aspectos, puesto que te decían como debías de hablar y con qué palabras, como debías de andar, como debías de sentarte, etc. Hoy en día eso no pasa porque hay jóvenes que no se saben comportar en ningún lugar y siempre están haciendo de las suyas. Como dice esta psicóloga “mejor que lloren los hijos que no lloren los padres”, aunque esto cada día se ve menos, ya que la situación en muchos casos se invierte.
Creo hay que educar a los hijos desde la cuna porque solo así llegarán a ser alguien en la vida. Desde que son bien pequeños hay que educarlos con buenos valores como respeto, trabajo y tolerancia, y por supuesto no hay que darles todo lo que pidan, ellos deben ganárselo por si solitos. Personalmente, yo soy hija única pero eso quiere decir que mis padres me hayan dado todo lo que he deseado (según el tópico es todo lo contrario). Aún recuerdo mis pataletas cuando mi madre no me quería comprar una muñeca o algo por el estilo e hiciese lo que yo hiciese no se bajaba del burro, y finalmente yo lloraba muchísimo para nada. También recuerdo sus tortazos, y como no el pavor que me entraba cuando la veía con la zapatilla en la mano. Todo esto te hace madurar, ver las cosas que están mal y lo que se debe hacer o no. El hecho de que haya recibido algún que otro cachete cuando era pequeña no quería decir ni mucho menos que yo estuviera maltratada ni traumatizada. Hoy en día un padre le da un tortazo a sus hijos y éstos pueden denunciarlos e incluso pegarles también. Esto sí que es una vergüenza. ¡¿Cómo te vas a atrever a ponerle una mano encima a los seres que te han dado la vida y que han dado todo por ti?! España y su sistema judicial están locos.
En conclusión creo que la mayoría de las personas de mi edad han sido educadas de la misma manera que yo. Es cierto que mis padres algunas veces se han equivocado y me lo han hecho saber, pero gracias a ellos soy la persona que hoy soy, y por tanto les debo mucho. Gracias por haberme reñido cuando lo habéis tenido que hacer y por castigarme, porque eso te hace ver tus propios errores para no cometerlos más, pero gracias sobre todo por educarme, quererme y por hacerme una persona con buenos valores.
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